Andrea Mantegna

    “El Cristo muerto”, obra de Andrea Mantegna (Pinacoteca de Brera. Milán)

    Andrea Mantegna (1431-1506), pintor y grabador renacentista italiano, constante renovador de las técnicas compositivas y célebre por sus estudios de la perspectiva.

    Nacido en 1431 en las cercanías de Vicenza (República de Venecia, actual Italia), con diez años de edad Andrea Mantenga se trasladó a Padua, donde fue adoptado por el pintor Francesco Squarcione, quien le enseñó sus primeras nociones pictóricas.

    El ambiente de la ciudad de Padua, centro del Humanismo del norte de Italia, ejerció una gran influencia en sus ideas y en su pintura, convirtiéndose en un perfecto conocedor de temas como la Mitología, la Antigüedad o la Literatura.

    En 1448 formó su propio taller, alejándose de su maestro Squarcione, donde comenzó a pintar escenas en las que queda patente el estudio de la perspectiva y del cuerpo humano, al cual dota de una monumentalidad propia de las esculturas clásicas del renacentista Donatello, que influiría en toda su obra.

    Entre sus primeras obras destacan los Frescos de la capilla Ovetari, en la iglesia de los Eremitani, en Padua (1448-1456-57), de los que sólo se conservan La vida de San Jaime, La vida de San Cristóbal y La Asunción de María. Otros ejemplos de su obra temprana son El retablo de San Zenón, de Verona (1456); La oración en el huerto o La presentación en el templo.

    La oración en el huerto, obra de un joven Andrea Mantegna.

    En 1460 se trasladó a Mantua para trabajar como pintor de la corte del marqués Ludovico III de Gonzaga, y fue en ese periodo cuando realizó su obra más importante: La cámara de los esposos del Palacio Ducal de Mantua (1465-1478), donde Mantegna pinta un fondo arquitectónico simulado, que, sin embargo, parece real, y que será antecedente del movimiento barroco. En ella, además, da a todos los personajes la misma importancia, por lo que se considera a esta pintura como la primera de retrato de conjunto.

    Entre el resto de sus obras destacan El triunfo de César (1480-1495), la Madonna de la Victoria (1495), Parnaso (1497) y, sobre todo, El Cristo muerto (1466), realizado con una perspectiva en escorzo que supuso toda una renovación en la pintura de la época.

    Falleció en Mantua el 13 de septiembre de 1506 con el reconocimiento de ser uno de los pintores más innovadores del siglo XV.