Primer Ciclo - Nivel Primario

LA ATMÓSFERA Y EL AIRE

Se llama atmósfera a la capa gaseosa que envuelve la Tierra. Está formada por el aire, una mezcla de gases que las personas, las plantas y los animales necesitan para vivir.

La atmósfera es un espacio preparado para que haya vida. Retiene el calor del Sol y atenúa los cambios de temperatura, de manera que los seres vivos pueden soportarlos. Además, protege al planeta de las radiaciones que proceden del espacio. Ningún otro planeta del Sistema Solar tiene una capa de aire parecida, de un grosor comparable, que permita el desarrollo de la vida.

La atmósfera retiene parte del calor llegado del Sol y filtra las radiaciones solares más peligrosas para los seres vivos (rayos ultravioleta).

En la atmósfera están contenidos los gases necesarios para que prosperen los seres vivos. Estos gases intervienen en los procesos de la respiración de plantas y animales y de la fotosíntesis en las especies vegetales.

El aire atmosférico es una mezcla gaseosa formada sobre todo por dos gases: nitrógeno (en un 78% del total) y oxígeno (aproximadamente, un 21%). También existen otros gases en el aire, en mucha menor proporción pero cuya presencia es muy importante para el equilibrio de la vida en el planeta. Estos gases existentes en muy pequeñas cantidades son dióxido de carbono, argón, helio, neón, ozono y vapor de agua.

Sabías que

En la atmósfera hay agua en pequeñas cantidades. En gran parte está en forma gaseosa, de vapor de agua. Sin embargo, en las nubes se acumulan también gotas de agua líquida y diminutos fragmentos de hielo.

Capas de la atmósfera

En conjunto, la atmósfera se extiende a varios centenares de kilómetros desde la superficie de la Tierra. Sin embargo, la mayor parte de los gases que contiene se encuentran más bien cerca de esa superficie.

Normalmente, la extensión de la atmósfera suele dividirse en cuatro grandes capas o regiones concéntricas:

  • La troposfera es la capa más cercana a la Tierra y se extiende hasta unos 14 kilómetros desde el suelo. Contiene el aire que necesitamos para respirar. En ella también se producen la lluvia, la nieve, los truenos y los relámpagos.

  • Encima de la troposfera se encuentra la estratosfera, que tiene unos 30 kilómetros de grosor.

  • La mesosfera, situada sobre la estratosfera, tiene 40 kilómetros de espesor, aproximadamente.

  • Finalmente está la termosfera, de unos 300 kilómetros de grosor.

Los fenómenos meteorológicos, como las lluvias y las tormentas, tienen lugar en la troposfera.

Dentro de la estratosfera se encuentra la capa de ozono, también llamada ozonosfera. Esta capa actúa como filtro frente a algunas radiaciones perjudiciales procedentes del Sol.

Hace tiempo se observó que cada año se formaba en la capa de ozono un agujero que dejaba pasar estas radiaciones, con el consiguiente peligro para la vida en la Tierra y para la salud de las personas. En 1989, los países miembros de las Naciones Unidas se pusieron de acuerdo para limitar el uso de ciertas sustancias contenidas en los aerosoles y los refrigerantes, que hacen aumentar el tamaño del agujero de la capa de ozono.

El uso abusivo de ciertos gases en los aerosoles emite gases perjudiciales para la capa de ozono.

Sabías que

El oxígeno que existe en la atmósfera procede de la fotosíntesis de las plantas. La atmósfera primitiva, que se creó cuando empezó a existir la Tierra, tenía una composición muy distinta a la actual y no contenía oxígeno. Las primeras bacterias y algas primitivas que hacían la fotosíntesis son las que empezaron a emitir este gas.

La presión atmosférica

Aunque los gases que componen el aire de la atmósfera son bastante ligeros, cubren una extensión considerable y tienen un peso importante. Este peso, medido por unidad de superficie, recibe el nombre de presión atmosférica.

En la vida cotidiana, no percibimos la influencia de la presión atmosférica sobre nosotros. Esto se debe a que nuestro organismo está constituido de tal manera que el líquido contenido en nuestras arterias y venas ejerce una presión que compensa el valor de la presión atmosférica.

Sin embargo, en algunas situaciones podemos llegar a percibir los efectos de esta presión. Muchas personas, cuando ascienden a una alta montaña, empiezan a tener problemas de mareos (además de falta de oxígeno). Estos mareos aparecen cuando se produce una descompensación entre la presión interior del organismo y el peso de la atmósfera sobre nuestro cuerpo.

La presión atmosférica se mide con unos instrumentos llamados barómetros. La medida de esta presión sirve a los científicos para conocer la llegada de borrascas y anticiclones y predecir el tiempo meteorológico con mayor precisión.

El barómetro sirve para medir la presión atmosférica.

La atmósfera y la vida

La presencia de una atmósfera suficientemente densa es fundamental para que exista vida en la Tierra. La acción benefactora de la atmósfera para los seres vivos tiene lugar en varios aspectos:

  • La atmósfera contiene aire con oxígeno, que es un gas imprescindible que respiran la mayoría de los seres vivos.

  • Los gases de la atmósfera retienen parte del calor del Sol que llega hasta la Tierra, como si fueran la cubierta de un inmenso invernadero. Por eso se llaman gases de invernadero. Si no existiera atmósfera, el calor del Sol sería reflejado desde la Tierra hacia el espacio y habría cambios de temperatura tan grandes que la vida no sería posible.

  • La capa de ozono protege la superficie terrestre de radiaciones perjudiciales del Sol, como la luz ultravioleta. En su ausencia, esta luz ultravioleta produciría grandes perjuicios en los seres vivos.

Sabías que

No todos los seres vivos necesitan oxígeno para sobrevivir. Algunos microorganismos son capaces de vivir en ambientes sin oxígeno, pero constituyen excepciones raras en la Tierra.

La atmósfera en peligro

La atmósfera es un ente dinámico que cambia según las condiciones externas. Los científicos estudian estos cambios, y en los últimos años han detectado varios fenómenos que les causan preocupación:

  • El calentamiento global, un aumento percibido en la temperatura media de la Tierra. Se cree que este calentamiento puede estar provocado en parte por la actividad industrial, que emite a la atmósfera mucho dióxido de carbono. El dióxido de carbono es un gas de invernadero y una presencia excesiva del mismo en la atmósfera puede ser perjudicial.

  • El adelgazamiento de la capa de ozono, que se ha detectado cerca de los polos. Si disminuye el contenido de ozono de la atmósfera, la radiación solar ultravioleta podría ser peligrosa para la vida humana.

  • La calidad del aire. En la mayoría de las grandes ciudades, la contaminación ensucia el aire que las personas respiran. Las fábricas y los automóviles expulsan sustancias tóxicas a la atmósfera. Para que las personas no enfermen es importante mantener el aire limpio.

Es importante mantener una buena calidad del aire controlando las emisiones a la atmósfera de gases contaminantes.

Repasa

La atmósfera retiene parte del calor llegado del Sol y filtra las radiaciones solares más peligrosas para los seres vivos (rayos ultravioleta).

ATMÓSFERA Y AIRE

  • La atmósfera es la capa gaseosa que envuelve la Tierra. Está formada por aire.

El aire es una mezcla de gases formada sobre todo por nitrógeno y oxígeno. También contiene dióxido de carbono, argón, helio, neón, ozono y vapor de agua en pequeñas cantidades.

  • En la atmósfera se distinguen cuatro capas principales: troposfera (la más próxima a la superficie), estratosfera, mesosfera y termosfera.

En la estratosfera está la capa de ozono, que protege la superficie de la Tierra de la luz ultravioleta que proviene del Sol y que es perjudicial para los seres vivos.

  • El peso de los gases de la atmósfera ejerce una presión sobre la superficie de la Tierra. Se llama presión atmosférica y su valor se mide con el barómetro.

  • La atmósfera es fundamental para la vida: contiene oxígeno, evita cambios muy grandes de temperatura y protege a los seres vivos de la radiación solar perjudicial.

Practica

La percepción de la atmósfera forma parte corriente de la vida. Todos respiramos aire, sentimos el viento en la cara, la lluvia, la temperatura, la humedad de los gases que nos rodean.

Quizá no seamos tan conscientes de que esa masa de aire que rodea a la Tierra tiene un peso considerable, que se mide en forma de presión atmosférica. Esta presión es mayor a nivel del mar que en la cima de una montaña, y muchas personas notan esta diferencia físicamente.

Unos aparatos muy sencillos llamados barómetros miden la presión atmosférica y ayudan a los meteorólogos a predecir el tiempo.

Un experimento muy sencillo puede ayudarte a “percibir” la presión atmosférica:

  1. Toma un vaso y llénalo de agua hasta el borde.

  2. Coloca encima una cartulina, de manera que no entre aire entre esta y el agua.

  3. Dale la vuelta al vaso sujetando bien la cartulina y asegurándote de que no entre aire.

  4. Retira la mano y descubrirás que el agua no se vierte, al menos hasta que ha transcurrido un pequeño lapso de tiempo (la cartulina se moja y termina por entrar aire entre ella y el vaso).

Esto es así porque la acción de la presión atmosférica actúa empujando la cartulina hacia el vaso, de manera que el peso del agua que contiene no es suficiente para separarla.